Citta

CITTA   (CHITA)

Normalmente utilizamos la palabra “mente” para indicar diferentes cosas.
Por ejemplo, la inspiración, la aspiración, la perseverancia, la fuerza de voluntad, la inteligencia, la razón y la consciencia son todas consideradas como cosas mentales. Pero en términos yóguicos, citta reprensenta claramente tres cosas entrelazadas. Son la mente, la inteligencia y el yo que verifica que “yo se”.

 

 La mente tiene el poder de deducir y sentir. No tiene poder de discriminación. La inteligencia discrimina, razona y llega al conocimiento determinativo. Así, los sabios indios llaman a la mente manomaya kosa  y a la inteligencia vijñanamaya kosa, mientras que los estudiantes occidentales consideran ambas capas como un estado psicológico.

Buddhi o inteligencia siendo el vehículo más cercamo al sí-mismo, se enorgullece creyendo ser el auténtico Sí-mismo. Esto crea el sentido de “yo” o “yoidad”. Todos estos tres vehículos, la mente, la inteligencia y el yo o mi se originan desde citta y giran en torno a ella. Dejan de funcionar cuando las vibraciones de citta se controlan. Entonces el Sí-.mismo brilla por sí solo como un testigo sin quedar atrapado en el torbellino de los trastornos de la vida.

Hoy utilizamos la palabra mente para citta. La mente es el medio que clasifica, coordina y canaliza las impresiones recogidas desde el mundo externo a a través de los sentidos del conocimiento, y aquellos que se experimentan desde dentro de los órganos de acción. Estas experiencias crean varias y divergentes olas de pensamiento, atrayendo la mente hacia el placer sensual y los apegos. Gradualmente estas satisfacciones anhelan mas y mas y la mente se convierte en un instrumento para gratificarlas. Si estas estám descontroladas, atraen cadenas de desgracias como miedo, desconfianza, indecisión, oscilación y la mente permanece inmadura, acabando con fracasos, sufrimientos y desilusiones haciendo a uno inconstante y débil
Si estas oscilaciones son prevenidas por una mente disciplinada el resultado es la felicidad. Para obtener lo mejor de la mente, uno tiene que saber cómo funciona y cómo piensa.  

Por naturaleza, la mente está dividia. La mente por un lado está atrapada por los placeres del mundo y por el obro busca liberarse de ellos. Varios factores dividen la mente aún mas. Son las enfermedades físicas, la falta de disposición menta, las falsas ideas, el aislamiento, los sufrimientos, las desdichas y la desesperación.

Para conquistar todos los obstáculos que surgen en el camino de entrenar la mente, desde el estado de urdu (pereza) al estado de niruddha (refinamiento) hay que ocuparse de las disciplinas éticas, las disciplinas físicas, las disciplinas mentales y las disciplina intelectuales. Estas disciplinas llevan a la mente a alcanzar un estado único de manera que los defectos emocionales, intelectuales e instintivos se erradican. Se transforman en puro conocimiento intuitivo que surge desde el Sí-mismo.

Así el estado dual de la mente (dvaita) se canaliza a un estado monístico (advaita) que es dinámico, positivo y claro en su aproximación a la vida. 

El practicante de yoga ve ecuanimidad (visesa advaita) en todas las cosas ya sean animadas o inanimadas, como la creación (lila) de Dios y se entrega a esa Alma Suprema.
Además de la práctica de los ocho aspectos del yoga, Patanjali enumera otras cualidades, que se requieren para el desarrollo de una mente tranquila. Son la cordialidad, la compasión, la alegría  y la indiferencia hacia los fallos. En este caso, uno debería estar feliz de estar con su maestro, el sí-mismo y ser desdeñoso cuando se convierte en un instrumento para abusar del cuerpo sin principios. También exige fe, valor, una memoria dispuesta y una consciencia unidireccional que no aumenta en debilidad.
La mente se cultiva y se aleja de avidya (ignorancia) hacia vidya (conocimiento) ydesde vidya hacia savidya (conocimiento correcto y favorable) desde asmita (sí-mismo egoísta o auto estima rajásico por naturaleza) a sasmita (sí-mismo puro, sáttvico por naturaleza) y desde sasmita a nirasmita (Sí-mismo o purusa). El instinto (abhinivesha) se transforma en intuición (purusa jñana).

Sólo la mente, educada cualitativamente por el cultivo del yoga puede experimentar este estado donde todo es puro, eterno y precioso.