endorfinas y estress

Entrevista realizada por César Pérez en su programa de Radio Pinoso a Roge Amorós (Profesora de yoga de yogasala y de la fundación AMFI) durante al año 2009

Define el estress

Cualquier cambio importante en nuestra rutina diaria lleva a una situación de estrés con la que tenemos que enfrentarnos y de nuestra capacidad para superarla depende nuestra felicidad. Puede definirse como un conjunto de factores y actitudes que someten al cuerpo y a la mente a una verdadera erosión y que en caso de prolongarse puede desencadenar una serie de procesos neurofisiológicos que nos conducirán a padecer una enfermedad psicosomática.

 ¿Puedes concretar mas acerca del estrés?

En el mundo moderno parece como si todo fuera acelerado. Nada permanece, todo cambia y ese constante cambio parece ser la fuente mas comun de estrés. Incluso los acontecimientos que a primera vista nos pueden parecer normales son motivo de estrés, el matrimonio, el embarazo, cambio de trabajo, cambio de colegio. Cuando estos factores se producen a la vez o en rápida sucesión, el mecanismo de adaptación física y mental del individuo sufre una presión excesiva; aumenta el nivel de estrés. ¿Hasta cuanto toleramos?

Cada individuo reaccionará a su manera, según su personalidad, según su psicología. Cualquier situación emocional que choque con la estructura y el montaje de nuestro ego, provocará estrés. Nuestra capacidad de reacción al estrés y nuestra capacidad de adaptación a las situaciones agradables y desagradables en esta vida depende de uno mismo.

¿Y en periodo de crisis aumenta el estress?

En periodos de recesion o inestabilidad es normal que los niveles de estrés se incrementen. Este incremento se acompaña de enfermedades psicosomáticas como infartos, úlceras de estomago, impotencia, insomnio, dermatitis, pérdida de peso.

Aparte de la aparición de estas enfermedades, la persona pierde las ganas de vivir y las ganas de luchar. Por otra parte hemos de pensar que en la sociedad actual en la que vivimos, el nivel de estress alcanza cotas que nunca rozó anteriormente. Esto nos obliga a segregar mas endorfinas que el hombre de las cavernas por ejemplo y esto eleva la probabilidad de que nuestras reservas se agoten antes de lo que sería previsible en otras condiciones. Por eso el hombre moderno necesita cada día mas sustitutos a los placeres naturales, consume más televisión, más tabaco, más alcohol. Necesitamos cada vez mas vacaciones, mientras que nuestros abuelos vivieron felices toda su vida sin saber lo que eran unas vacaciones. La insatisfacción que vivimos actualmente a todos los niveles nos quiere decir que cambiemos de sistema de vida, que hagamos que nuestra vida funcione de otro modo. Una gran cantidad de estress tiene su origen en las diversas maneras en que abusamos de nosotros mismos, a través de hábitos vitales perjudiciales, a través de la competitividad en la que nos vemos sumidos en el mundo moderno.

¿Cómo se combate el estress?

Cuando la cosa pinta mal por lo general se recurren a los calmantes o estimulantes, pero se deben tomar como una solución ocasional y de urgencia, por sus efectos secundarios. Y a largo plazo ocasionan muchos desarreglos y no son una solución buena y definitiva lógicamente. Podemos enumerar consejos para combatir el estress, pero hablando claro, lo mejor y lo más rápido sería generar endorfinas naturales.

Has dicho endorfinas¿Qué son las endorfinas?

Se descubrieron hace a hora unos 20 años. Son sustancias naturales bioquímicas que actúan como analgésicos y euforizantes, segregadas por el cerebro y que desempeñan diversas funciones entre las que cabe destacar un papel esencial en el equilibrio entre el tono vital y la depresión. En resumen, de ellas depende algo tan sencillo y a la vez importante como encontrarnos bien o encontrarnos mal. Cuestiones que se consideraban propias de los artistas como la inspiración y la creatividad también son importantes para una vida feliz.

Puedes poner algún ejemplo práctico

Las endorfinas son agentes bioeléctricos transmisores de la energía vital. Su flujo procede del cerebro, donde las crea y dirige. Por ejemplo las madres calman a sus hijos con caricias y cariño. Son mensajeros que aumentan o disminuyen la capacidad de comunicación de las células nerviosas. Las células tienen en sus paredes unos receptores destinados a combinarse con las distintas sustancias que circulan por el cuerpo. Son cerraduras que necesitan de una llave; por ejemplo, cerraduras en el corazón, la piel, el cerebro, el páncreas, los riñones etc... todos hemos visto alguna vez cómo alguien aliviaba o incluso hacía desaparecer un molesto dolor de cabeza, poniéndote las manos encima o presionando ciertos puntos.

Las migrañas y dolores de cabeza, según estudios realizados por neurólogos en Estados Unidos, se deben a una disminucion de endorfinas. Por eso para algunos, un simple disgusto puede ser causante de un fuerte dolor de cabeza. La sensación de placer que puede producir una simple imposición de manos es capaz de estimular la circulación de endorfinas y aliviar un dolor.

¿Son la panacea las endorfinas? Parece una solución a todos los problemas, pero no debe ser fácil, porque sino todos estaríamos muy bien y no es así ¿No?

Cualquiera puede haber experimentado su efecto, aunque sea fugazmente mientras escuchaba música o leyendo un poema. Pero a lo mejor es un hombre de acción o un deportista o un luchador, entonces su cuerpo segregará endorfinas cuando aprieta a fondo el acelerador de su automóvil o cuando logras batir un récord. Si eres una persona caprichosa, al recibir lo que querías.

Es un sistema complejo, pero es a través de estas precisas sustancias bioquímicas que aparecen en nosotros nuestros deseos, nuestras motivaciones. Los conflictos que vivimos o los desafíos antes los cuales nos hallamos y a lo que de un modo u otro respondemos, tienen su traducción en términos de bioquímica. Por regla general buscamos o deseamos febrilmente objetos exteriores que, al menos inconscientemente, creemos que nos van a aportar felicidad, tenemos manías totalmente irracionales, debilidades caracteriales o caprichos.

Existe un estado de felicidad serena, rayando a la beatitud, en el cual una maravillosa sensación de alegria parece subir por nuestra espalda y sumergirnos en un gozo suave y delicado. Vibramos entonces con la vida, sentimos que formamos parte de un todo, que de un modo u otro estamos conectados con este todo. Es más, sentimos que todos somos uno, que el prójimo no es distinto de uno mismo y que por esta sencilla razón debemos amarle. Nos estamos amando a nosotros mismos. Nuestra mente se encuentra inundada por una misteriosa sensación de felicidad y de plenitud. Estamos eufóricos. A veces, esta sensación de felicidad, es furtiva, pasajera, transitoria. Dura apenas unos segundos, o a lo mejor unos minutos. Son las endorfinas y con las endorfinas pasa lo mismo que con el espiritu. Que nadie sabe ni cuándo ni donde sopla.

Freud lo llamaba un sentimiento oceánico y los yoguis hindues una consciencia cósmica. Pero lo llamemos como lo llamemos, cualquiera puede haber experimentado esto aunque sea fugazamente, mientras escuchaba música o leyendo un poema o, como hemos dicho, a lo mejor eres un hombre deportista y tu cuerpo segregará endorfinas cuando aprietas a fondo el acelerador de tu automóvil o cuando logras batir un récord.

Cuando somos capaces de soportar los desafíos que la vida nos propone y notamos que el peligro nos excita, vivimos un estado de estrés positivo. Estamos eufóricos. En este estado somos capaces de adoptar un comportamiento que, marcado por nuestra capacidad de adaptación, nos permite triunfar, crecer, aprender y gozar de cuanto nos ocurre. Actividades que cuando estamos deprimidos se nos hacen difíciles y complicadas se convierten, como por arte de magia, en algo sumamente excitante. Cuando estamos sometidos al estrés positivo, nuestro trabajo, nuestro deporte favorito, los problemas cotidianos, todo ello nos hace experimentar placer. Nuestras motivaciones han aumentado milagrosamente gracias a una benéfica corriente de sustancias bioquímicas cerebrales y nuestra capacidad de adaptación se ha consolidado. A partir de este momento nos hemos convertido en luchadores y tanto el trabajo duro como las situaciones difíciles nos resultan estimulantes. Mientras no vayamos mas alla de nuestras fuerzas, el estrés positivo será una fuente de endorfinas que circularán constantemente por nuestro organismo, haciendo que nos sintamos bien. Pero si forzamos la máquina ocurrirá lo contrario. Nos agobiaremos y no podremos hacer frente al estrés. Hacer malabarismos con lo que me pide la vida, recojer las bolas que me inspiran perseverancia y dejar caer sin culpa ni ansiedad las que me roban energía, sería una forma de lidiar la vida.